miércoles, 11 de febrero de 2015

SEXTO POEMA- 9 DE FEBRERO DE 2015

LA CANCIÓN



DIOS Y EL MENDIGO



[…]
Saber que Dios se muere, se resbala
Que dios retrocede con los brazos cerrados,
Con los labios cerrados, con la niebla,
Como un campanario atrozmente en ruinas
Que desangra siglos de ceniza.

(“Ausencia de Dios”) MARIO BENEDETTI

Pensé
Que todo era mentira
Que la blanca paloma
Jamás existió

Pensé
Que genial fantasía
Creer
En la existencia de Dios


—Dónde estás cuando te necesitan—


Nadé
Más allá de los ríos
Que vierten sus aguas
En las islas del mar

Sufrí
Como nadie en su vida
Me puse en la Cruz
Y aguardé su llegada

Y dónde estás cuando te necesitan
¡Y dónde estás cuando te necesitan!

Te amé
Hasta el fin de los tiempos
Tú si eres mi diosa,
Bella mujer


Chupé
Tu elixir verdadero
Ascendí por tus piernas
¡Venus!...
Y tu valle al final























miércoles, 4 de febrero de 2015

QUINTO POEMA- CANCIÓN BLANCA (4 DE FEBRERO)

Hoy las previsiones sobre la nieve y los vientos procedentes del ártico (o de Siberia, que es mucho peor) se han hecho, por fin, realidad. A los amigos de la reciedumbre paisajística nos gusta sufrir los avatares climatológicos como si se tratase de una meta a superar. La efímera gloria del esfuerzo que, en definitiva, no nos lleva más que al interior de nosotros mismos. Ilusión y desesperación a partes iguales. Emoción estética y literaria depresión que nos conducen por la ruta de las artísticas pasiones. 
Cuando desde el Cerro de San Jorge he admirado el campo rusificado de las estepas, y Martés, allá, tras el vecino pueblo Alburolense, enseñando su fiero rostro curtido en geologías inconcebibles para el intelecto he pensado que la gloria, la emoción, el sufrimiento y el desgaste personal no son nada frente a toda esta tremenda belleza (impregnada de terribilitá) bajo el fino y cortante aire a un grado bajo cero. En seguida, tras mi breve desempeño como fotógrafo, me he ido a correr. 

La esperada nevada del invierno
que congela pasiones y caminos
Y el solitario corredor de las estepas
que desgasta sus pulmones con el frío

A un grado bajo cero por tu ruta
que dibujas en el mapa de tu anhelo
Por correr hasta el fin de la llanura
y asomarte al mar Mediterráneo

El que, paciente, aguarda tu llegada
Más allá de Martés y sus murallas
  Dolomías que han visto el tiempo detenerse
en mitad de los eones infinitos
Geológicos impulsos en sus crestas
Torrentes silenciosos en sus simas
que el abismo modeló sin darte cuenta
Y te traga sin las botas y el esquipo

Ay! Martés, que estás en los cielos
Vigilando mis carreras y mis rollos
de escultor apasionado de caminos
que recorro después de imaginarlos

Las pasiones que florecen en mi mente
 Peligrosa conexión con el espíritu
que me pide a voz en grito decisiones
Componer de la Justicia el equilibrio

Universo que me ignora...
Terrible soledad del que respira
arena y polvo del desierto
Y nieve en las arterias, congelada

Universo que me ignora...
Amigos que  lo fueron y me estorban
Pues cambiaron crueldad por buenos modos
Traiciones, falsedades y charadas
Graciosillos con talento inexistente
Chistosos con la gracia del soberbio
que piensa en los demás como gastados
accesorios que ya no sirven para nada

Corro yo por las estepas del invierno
viendo cimas, horizontes e Himalayas
Javalambre, que es la cuna de las nieves
Almenaras, un Cervino en Albacete
Por encima de las brumas que generas
Van tus Sierras persiguiendo al montañero
Quien se afana en su locura por subirlas
Quien ya sufre los caminos de la Vida



martes, 3 de febrero de 2015

3 DE FEBRERO- CUARTO POEMA

VISIONES EN LA CIMA


























VISIONES EN LA CIMA



Por encima de la bruma incandescente
Que amontona el desierto en las llanuras
A mirar alcanzan mis anhelos
De apátrida viajero de los años

Y si subí a tu cima, y la mirada
Sobre el alma pura de tus rocas
Cubiertas hace tiempo por la nieve
De los inviernos crudos de la estepa
No fue por  vanidad ni por deporte
Te subí para dar todo el sentido
Al trayecto indefinido de la vida

Y te vi.
Blanca del color de la belleza
Con tus tresmiles aflorando de la Historia
El  Veleta, Mulhacén y La Alcazaba
Que se ven desde la cumbre de Almenaras
Allá por la provincia de Albacete
Cuando pruebas el sopor de la  campiña
Y te metes en el camino de La Sierra

La cumbre de perfiles, fortaleza
Que a mirar alcanzas en la loma
Que aquí llaman Cerro de San Jorge
Y que sólo es, roma, una colina
Setenta metros sobre la llanura
De rastrojos amarillos en verano
Y viñedos de verdor resplandecientes,

También, las cercanas sierras valencianas
Que interrumpen la vista por el Este
Martés, Moluengo y Palomeras
En el umbroso paraíso de La Hunde
Y los dos ríos que se unen en Cofrentes
Por las quebradas tenebrosas de Pallás.
Buscando el agua tibia de los mares
¿Qué hace un montañero en tus barrancas?
Luchando, la nieve en la cintura
Que en invierno congela los paisajes
Y las visiones del desierto hasta la bruma

¿Qué acientífico impulso de locura
Le arrebata el alma y lo consuela
Asomado a las fauces del vacío
Abierto el corazón a las estepas?