Hoy las previsiones sobre la nieve y los vientos procedentes del ártico (o de Siberia, que es mucho peor) se han hecho, por fin, realidad. A los amigos de la reciedumbre paisajística nos gusta sufrir los avatares climatológicos como si se tratase de una meta a superar. La efímera gloria del esfuerzo que, en definitiva, no nos lleva más que al interior de nosotros mismos. Ilusión y desesperación a partes iguales. Emoción estética y literaria depresión que nos conducen por la ruta de las artísticas pasiones.
Cuando desde el Cerro de San Jorge he admirado el campo rusificado de las estepas, y Martés, allá, tras el vecino pueblo Alburolense, enseñando su fiero rostro curtido en geologías inconcebibles para el intelecto he pensado que la gloria, la emoción, el sufrimiento y el desgaste personal no son nada frente a toda esta tremenda belleza (impregnada de terribilitá) bajo el fino y cortante aire a un grado bajo cero. En seguida, tras mi breve desempeño como fotógrafo, me he ido a correr.
La esperada nevada del invierno
que congela pasiones y caminos
Y el solitario corredor de las estepas
que desgasta sus pulmones con el frío
A un grado bajo cero por tu ruta
que dibujas en el mapa de tu anhelo
Por correr hasta el fin de la llanura
y asomarte al mar Mediterráneo
El que, paciente, aguarda tu llegada
Más allá de Martés y sus murallas
Dolomías que han visto el tiempo detenerse
en mitad de los eones infinitos
Geológicos impulsos en sus crestas
Torrentes silenciosos en sus simas
que el abismo modeló sin darte cuenta
Y te traga sin las botas y el esquipo
Ay! Martés, que estás en los cielos
Vigilando mis carreras y mis rollos
de escultor apasionado de caminos
que recorro después de imaginarlos
Las pasiones que florecen en mi mente
Peligrosa conexión con el espíritu
que me pide a voz en grito decisiones
Componer de la Justicia el equilibrio
Universo que me ignora...
Terrible soledad del que respira
arena y polvo del desierto
Y nieve en las arterias, congelada
Universo que me ignora...
Amigos que lo fueron y me estorban
Pues cambiaron crueldad por buenos modos
Traiciones, falsedades y charadas
Graciosillos con talento inexistente
Chistosos con la gracia del soberbio
que piensa en los demás como gastados
accesorios que ya no sirven para nada
Corro yo por las estepas del invierno
viendo cimas, horizontes e Himalayas
Javalambre, que es la cuna de las nieves
Almenaras, un Cervino en Albacete
Por encima de las brumas que generas
Van tus Sierras persiguiendo al montañero
Quien se afana en su locura por subirlas
Quien ya sufre los caminos de la Vida
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