Reflexión primera
Domésticas literaturas inspiradas en los paisajes del corazón. Los que recorro día tras días para escapar al tráfago de las estructuras: esas que-ideadas por personas cuya condición no es más elevada que la del cerdo común que se revuelca en la inmundicia-nos impone el cumplimiento del deber, nuestra función social, la esclavitud actual del trabajo, el sudor que destila el humillarse ante los poderosos para poder llevarse un dinero a casa y hacer un futuro para nuestros hijos. No soy comunista-aunque me entran ganas de serlo. Pero si esta revolución antisistema que se avecina sirve para extinguir a los mercenarios que no dudan en machacar a la gente porque ahora es lo que toca... ¡Bienvenida sea!
LA PENITENCIA
Si
lo que piensas es en la Justicia
Restablecer
equilibrios que nunca existieron
Dar
a cada cual lo que merece
Robar
al que robó
Y
ponerle un corazón al que jamás lo tuvo
Tendrás
que coger—fuerte
El
quebradizo astil de la venganza
Como
un asesino de las estepas
Sediento
Aullando
Sufriendo…
Como
los lobos
Tendrás
que olvidar la compasión
El
respeto a los demás que tus padres inculcaron
En
ese corazón que se desangra
La
bodega sin mamparos que se inunda
El
buque carcomido por la broma
Mineral
de residuos que intoxica
Estructuras
del interior de tu cabeza
Que
se hunde
Que
se rompe
Que
te estalla…
Había
nidos en las copas de los árboles
Refugios
de inocencia en las alturas
Lugares
primigenios donde ir
Y
encontrar el sentido de la vida
Y
había nidos en las copas de los árboles
Y
refugios de inocencia en las alturas
Con
la helada al alba sales al camino
A
buscar las huellas que dejaste
Grabadas
en la arena de la Historia
Correr,
sudar y desgastarte
Para
no hacer ni pensar en otras cosas
Correr,
sudar y desangrarte
Para
no olvidar a tu enemigo



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