SENDA
Los últimos días me he estado dedicando a correr en estricta soledad por los viejos senderos que bajan de la llanura a la huerta. Esos caminos de la Historia que siguieron mis abuelos (que arreglaron y mantuvieron durante toda su vida) en busca de una tierra más feraz y un clima menos borde. He juntado recuerdos y actuales esfuerzos de aficionado al Trail-Running (qué diría mi abuelo si escuchara este palabro!!) para redescubrir y estudiar sobre el terreno la despiadada acción de los elementos.
Ayer
corrí por los caminos de la Historia,
Allí
conde mi abuelo dio de comer a su mula
En
los espartales y en las riberas
Junto
al río que le alimentó
Ayer
fue un día memorable:
Corrí
por las estepas hasta el río
Aunque lo hice alejado de la orilla
Tenía
miedo de ceder a tentaciones
Había
rocas tratadas por el tiempo
Los
siglos que arrojan su delirio
Con
el viento y la lluvia en sus entrañas
Disolviendo
tumores e intersticios
Un
sol implacable iluminaba
La
cinta del sendero en mi camino
De
atrapada bestia en su locura
En
mis tristes ojos de asesino
Y
el sudor, el jadeo y la carrera
La
mañana, el viento y el paisaje
Disolvieron
la química de mis humores
Por
el torrente bendito de la sangre
Ayer
corrí por los caminos de la Historia
Arrumbados
ya por la erosión
Que
el mundo arracimado de los hombres
Sometió
a descuido y soledades
Volveré
a bajar al río mientras sufro
Las
rodillas reciclando las lesiones
Los
impactos y la roca en mis tobillos
Volveré
por las riberas soleadas
Protegidas
en el surco de las hoces
Y
las peñas que prodigan su templanza
Volveré…
Volveré
descalzo a comprobar que soy valiente
Que
no me importan las heridas y los cortes
Los
impactos en las vértebras y los riñones
La
terrible soledad de las veredas
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