ODA A LA SIERRA DE MARTÉS
Martés
que estás en los cielos,
Vigilándonos
en las llanuras,
Soplando
la costra de los siglos...
Coloreas nuestras vidas, entre tanto
Ríos
que ocultos permanecieron
Por
la avaricia y sus labriegos,
Hoy
corren libres hacia destinos
Que
tú recoges en las entrañas.
A
la manera de las cavernas:
Insondables
abismos de tristeza,
Negros tizones extinguidos
Que
ardieron una vez en la mirada:
Del
agotado caminante que termina
Su
sendero en mitad de la distancia.
La
que borra indefectible sus anhelos
La
que pudre en los abismos su esperanza
La
locura que engendra más locura
El
odio no disuelto en tus riñones
La
violencia, la injusticia, la venganza…
Purificar
mi espíritu en tus alturas
En
las crestas de caliza y las figuras
Que
el viento modeló en su estructura
Erosivo
discurrir de los eones
Y
los glaciares que llegaron casi al mar
Yo
te subo, los caminos, y venero
De
los estratos tu gracia imperceptible
Tu
espíritu en la roca que culmina
En
mis ansias juveniles: montañero!
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